


¿Qué son los
selladores dentales?
Los selladores dentales son películas delgadas de plástico que se pintan
en las superficies masticantes de los dientes posteriores -- molares y
premolares --, y son muy eficaces para evitar la destrucción del diente
(caries). Los selladores dentales son especialmente eficaces en los
dientes posteriores ya que los dientes posteriores contienen cavidades y
ranuras más difíciles de alcanzar que sirven de alojamiento a los restos
de alimentos y la formación de placa bacteriana.
¿Qué eficacia tienen los selladores dentales?
Como los selladores actúan como una barrera física contra la destrucción
dental y la formación de placa bacteriana, en la mayoría de los casos
ofrecen un 100 por ciento de protección -- la variante más importante es
el grado en que se adhiere el sellador a la superficie del diente.
Además, las investigaciones han demostrado que los selladores detienen
la caries cuando se colocan en la parte superior de un diente destruido
ligeramente por la caries. Esta acción sella el suministro de nutrientes
a las bacterias que causan caries. El sellador dental deja de ser
efectivo cuando se rompe toda o parte de la unión entre el diente y el
sellador.
¿Quiénes son los candidatos potenciales para usar los selladores
dentales?
Los selladores son particularmente beneficiosos para los niños porque
sus dientes permanentes, recién brotados son más propensos a las caries
y han sido menos beneficiados por el fluoruro. Sin embargo, los
pacientes de todas las edades pueden aprovechar las ventajas de los
selladores dentales.
¿Qué implica el procedimiento?
El procedimiento comienza con la limpieza de la superficie del diente,
el enjuague de la superficie para eliminar todo rastro del agente
limpiador y el secado del diente. Se aplica una solución o gel a la
superficie del diente, incluso a las cavidades y ranuras, para que la
superficie del diente se vuelva áspero. Después de unos segundos, la
solución se enjuaga con agua y se seca la zona. A continuación, se
aplica el sellador líquido y se deja endurecer.
Con la higiene oral adecuada, los selladores podrían durar de 5 a 10
años.
